QUIZÁS UN FÓSIL ES UN TATUAJE EN LA TIERRA
El pasado se adhiere a la materia, como un rastro que no desaparece. Se filtra, se incrusta, deja huellas en lo que creemos olvidado.
Ruinas tecnológicas, mitologías dispersas.
Tejer entre tiempos y geografías, desenterrar lo perdido: lo que alguna vez fue cuerpo y ahora es tierra, roca y mar.
Recuperar las historias, honrar la tierra.
Eva trabaja con la paradoja del tiempo: sus piezas son restos de un futuro que ya es ruina, fósiles que contienen memoria digital y mitológica. Cemento y circuitos, materiales en tensión y en diálogo, ensamblados como vestigios de un mundo donde lo natural no destruye lo artificial, sino que lo envuelve y lo resignifica.
A través del modelado e impresión 3D, el yeso, el cemento y la imagen en movi- miento, su obra traza un puente entre lo tangible y lo virtual. Placas madre y circu- itos laten en su interior como arterias que permiten que la energía fluya y se trans- forme en imagen. La impresión deja su rastro: el filamento que da forma a cada pieza recuerda a las texturas cartográficas, como si los fósiles de Eva fueran fragmentos de un territorio en constante mutación.
“Quizás un fósil es un tatuaje en la tierra” se inspira en el mito tehuelche de Elal y Kellfü. Así como Elal fue salvado y transportado a otro territorio, los fósiles de Eva rescatan fragmentos de un paisaje en transformación, donde la tecnología no es desecho sino testigo. Modelar y ensamblar se convierten en un gesto de cuidado: imprimir el mito, tatuarlo en la materia.
Un fósil, un circuito, un mito.
curado por casa espacio
