HABITAR
HABITAR
de Juan Perdiguero Trillo & Gema Gubianas Blanes
.
Primer desprendimiento del EXPERIMENTO 003
.
Historias vivas en los muros nos relatan la historia de un tiempo que pareciera encerrar el pasado, el futuro y el ahora.
El cuidado como forma de estar El vínculo como forma de cuidar El presente como forma de pausa
Pausa para contemplar, para reflexionar, para encontrarse.
Donde todo parece suceder a la velocidad de la luz, sin tiempo, habitar nos llama a detenernos, a observar la vida, la muerte y el presente. A contemplar lo sagrado en lo cotidiano.
.
Habitar el espacio
Habitar el cuerpo
Habitar la memoria
Habitar la lucha
.
En esta exposición Juan y Gema nos invitan a pensar lo sagrado como un acto diario, como un acto del cuidado de lxs otrxs y nosotrxs . El trabajo durante todo el día, la lucha cargada de exigencias veloces para salir adelante, para cuidar la familia, cuidar la manada. Lo sagrado se inscribe en una comida caliente compartida al final del día, en un gesto cálido de compañía, en la capaci- dad de valorar lo chiquito de la vida cotidiana.
Los muros construyen un relato no lineal, nos envuelven y remiten a tumbas bóvedas donde la vida es narrada y se resguarda la memoria, donde se protege lo sagrado.
Animales ancestrales, guerreros habitan el espacio, observan, protegen, corren libres entre los portales de su edén. Nos invitan a compartir su entorno, nos piden respeto al entrar y nos guían con su canto a las plantas que bailan extendiéndose entre territorios. Naturaleza fuerza viva y estructural. Cipreses se alzan como ejes de conexión entre la tierra y el cielo permitiendo el tránsito de las almas que viajan y se encuentran reconociéndose en un encuentro. La lucha para la construcción de un futuro posible que se inscribe como acto colectivo en estar presentes, somos las almas que han de cuidar.
El sonido sostiene el camino, nos guía entre los portales, despierta los sentidos, nos invita a seguirlo, a sentir el viento, el agua, a observar el camino de los insectos. No estamos solos.
Juan y Gema nos comparten esta visión de lo sagrado. Cuidar el bosque es cuidar la casa, cuidar la casa es cuidar el alma. El alma, es un sentimiento de abrazo a la manada.
Poner los pies en la tierra, mirar el cielo, agradecer el tiempo compartido mientras sucede.
Esta obra inmersiva y efímera existe sabiendo que será borrada, se afirma como un acto de resistencia ante la acumulación, algo que no se conserva si no se experimenta.
Cuando desaparezca, habitaremos los recuerdos de haber compartido este encuentro.
Abrazar la memoria, estar aquí, ahora.
.
Mi casa está donde estoy yo y mis hermanos El sonido del río es la guia y eso es lo único que importa cuidar el corazón, cuidar la esencia Cuidar este momento como la única certeza de existencia La contemplación de lo permanece El movimiento de lo estático. En la lentitud también hay crecimiento La historia cuenta sus secretos en los muros que habitamos Para saberla solo hay que aprender a contemplarla Para contemplar hay que estar presente en cuerpo y alma Por que el lenguaje del cuidado es sagrado como cada porción de esta tierra que habitamos
.
texto: Violeto
diseño sonoro: Gordo Wasabi
curado por casa espacio













