ESPERA Y DESPIERTA
Un diálogo entre Antonella Agesta & María Ibañez Lago
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En los rincones donde penetra la luz, los portales se vuelven espejos del paisaje.
La vida está donde no parece.
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Desde universos oníricos e íntimos, Antonella Agesta explora la fragilidad emocional y simbólica de las imágenes, mientras María Ibáñez Lago desarrolla formas escultóricas y textiles inspiradas en la relación entre geometría, espacio y naturaleza.
Pequeños seres casi imperceptibles se estiran entre las ramas. El sonido de las hojas parece llegar desde otro tiempo, contempló un gesto de presencia.
El adentro y el afuera se pierde en los bordes, todo parece pertenecer a un mismo espacio,
un momento congelado. El tiempo sin tiempo.
Los pasos pícaros dejan en el eco la sensación de un movimiento casi imperceptible. Las criaturas que habitan con nosotrxs toman vida en los objetos.
La forma humana comienza a transformarse se vuelve líquida, parte de un paisaje,
un umbral del mundo vegetal.
Las huellas quedan en evidencia, el telón es portal y el jarrón un universo penetrante.
Estoy despierta pero algo me dice que también estoy soñando .¿Qué se puede ver más allá de los ojos?
Las rosas me susurran la invitación al juego. Quieren que las acompañe. Acepto.
Manos hechas de ramas acarician mi cuerpo mientras lo siento evaporarse. Veo a través de su luz la inmensidad del bosque a donde iremos juntxs.
Las obras construyen un paisaje sensible donde cuerpo, objeto y naturaleza comienzan a confundirse. Entre escenas suspendidas, formas orgánicas y presencias ambiguas,
la muestra propone un recorrido atravesado por la transformación, la percepción y lo invisible.
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ESPERA Y DESPIERTA
invita a un estado de contemplación.
texto por Violeto dieseño sonoro por Gordo Wasabi performance Montse Aránega
curado por casa espacio













