UN MENSAJE EN ESPIRAL
Un par de ojos generan portales hacia lo desconocido.
Una gota se desprende y crea un micro universo de sensaciones que danzan entre sí. La armonía del roce de lo diferente, un umbral de lo precioso que se crea de la diversidad del sentir.
Espectro infinito que allí dentro cobra vida. La experiencia de adentrarse en el interior de un refugio, de un abrazo, de un santuario. Un lugar seguro, de renovación y soltura.
Micaela Piñero nos propone la inmersión a un umbral acuático lleno de amuletos, de metales y piedras preciosas. Nos invita a la observación del propio reflejo para dar lugar allí a la transformación, al renacimiento de la piel como un peregrino que ha caminado y hoy llega por fin a destino para poder así, descansar. Un flujo de emociones que busca atravesar al espectador dándole la intimidad de una congregación por este universo tan vasto de aprendizajes.
Una composición de emociones que se asemejan, bailan y se distinguen en forma de espiral, iluminándose entre sus propios reflejos. Abarcando la infinitud de su propia esencia que vuelve a comenzar en una mirada que penetra y marca sus límites.
Iluminación para el que busca. Reflejo de polvo cósmico.
TEXTO Y CURADURÍA POR CASA ESPACIO
ACOMPAÑAMIENTO CURATORIAL MARCOS KRAMER.
